[Crónica] Salle Bonanova – Handbol Sant Vicenç (31 – 22)

Siete años de carrete tenemos que rebobinar para dar con el mejor arranque del primer equipo de la Salle Bonanova en Lliga Catalana (el año de nuestro primer ascenso a 1era Nacional).

Aunque a juzgar por los resultados de la primera fase de este año, saldada con 13 de los 14 puntos posibles, cuesta de creer. El contexto siempre es importante, porque los tiempos cambian, con ello, los formatos de competición, y, por supuesto, también los equipos que luchan en una Lliga que poco tiene que ver con la de hace cinco años, pero que en cualquier caso siempre da el callo.

Encaramos pues una segunda fase inédita invictos. Pero por suerte, la semana pasada, Vilamajor, otro clásico de Lliga, nos dio la colleja a tiempo con la primera derrota de la temporada en la primera jornada de la segunda fase. Ayer, tocaba medirase contra Handbol Sant Vicenç, claro opositor a subir a 1era estatal, y, como era de esperar, hubo que luchar hasta el final para llevarnos los dos puntos.

Primera parte imprecisa, segunda demoledora

Rival conocido, caras conocidas, vale la redundancia. El Handbol Sant Vicenç de ayer en el fondo era el de siempre. Un equipo duro, competitivo, con algunos jugadores en sus filas que los recordamos de las hostiles temporadas en primera catalana, Samuel Rios y Albert Ferres entre ellos. Aunque ayer, fue un rival especialmente conocido por su cuerpo técnico y algún que otro (nuevo) jugador. Por Carlos Roig y Fernando Pastor, quienes en 2016 dirigieron a la Salle en nuestra segunda temporada a primera estatal, y por el gran Sergi Albors, ex-jugador de la Salle, quien por supuesto hizo de las suyas.

Sergi Albors en pista (sonrisa provocada)

La última nota de contexto la daremos con el público, dado que fue el primer partido de la temporada en casa que se permitió la entrada de algunos acompañantes. Llenamos la tribuna.

José Simón / Guillem Reixah / Jordi Pascual

La primera parte fue de parciales, de toma y daca. La Salle empezó fuerte, mandando, pero en seguida Sant Vicenç le dio la vuelta a la tortilla, liderando en tempo, provocando numerosas acciones de dos minutos y valiéndose en el marcador. Tardamos en cogerle el pulso al partido, eso es cierto. Pero una de las cosas maravillosas que tenemos este año es nuestro fondo de armario.

Gerard Tarrats aprovechó la versatildiad del equipo para ir reduciendo poco a poco una diferencia de unos 3 goles que Sant Vincenç supo mantener con un ataque incisivo. Jugadores jóvenes, eléctricos, sorprendentemente rápidos, con buenos 1×1, y bastantes recursos, desnudaban de vez en cuando a una defensa que, por otra parte, no tuvo problemas para solventar los lanzamientos exteriores.

Último lanzamiento de falta directa (final de la primera parte, 14-14)

Al principio la defensa local sufrió, pero en ataque cumplió de la mano de un Conrad Daubanton que sigue marcando muchos goles (9 ayer) y de un Edgar Lohse en la portería, que dio ese push que necesita el equipo en los momentos de imprecisión. Con todo, las tablas llegaron a la media parte. Para ello, hubo que tirar un poquito de casta (Cc: Gabi Benedicto).

Volvieron los hermanos de la Salle, y no los de la capilla

191 semanas atrás le deseábamos un buen viaje a Jordi Pascual por las Holandas. Pero el destino ha querido que una de las parejas fraternales más icónicas de la Salle siga jugando en el mismo equipo esta temporada. La entrada de Jordi Pascual en la segunda mitad fue especial por reunirlo con Enric Pascual, pero en términos de juego, también fue muy efectiva, tanto desde el bloque central como de director de orquesta central en ataque.

Debut de Jordi Pascual, temporada 2020 / 21

Desde el primer minuto la tónica fue prácticamente la misma: imprecisiones en ataque de Sant Vicenç y juego ofensivo muy cómodo de la Salle, que durante los primeros 10 minutos se hartó a marcar, pero también a fallar. A decir verdad, la segunda parte fue un poco quimera. Muchos contraataques fallados, penaltis que no vieron puerta, 2 minutos por doquier y rebotes que delataron falta de concentración o, mejor dicho, relajación si hablamos desde el punto de vista de la Salle. Eso sí, al menos desde la grada se perscibió control local. Supongo que los 8 goles visitantes vs los 17 locales reflejan bastante bien la dinámica.

Alex Malagarriga / David Sánchez / Sergio Rodriguez

El todo o nada de Sant Vicenç en el minuto 22, que apostó por una defensa abierta, no causó los estragos previstos, hecho que acabó decantando definitivamente la balanza. Con todo, hay que decir que la diferencia nunca fue tan holgada y que la portería visitante no lo puso nada fácil; eso va por Xavier Costa, que paró varios lanzamientos a bocajarro, pero también por Arnau Gonzalez, que, pese a jugar menos, tuvo una buena actuación.

La de ayer fue una victoria de equipo, sin nombres propios, y es que no hay mejor señal que revisar el acta y ver que casi todos los jugadores perforaron la red rival. Un dato y unas sensaciones inmejorables para dar nuestra mejor versión la semana que viene contra Sant Martí Adrianenc «B».

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